About

Over the course of centuries sea levels have been stable by geologic standards, natural systems developed an intimate relationship with the land-sea boundary, creating the beautiful landscapes we inhabit. Within recent history, South Florida’s biosphere has been exhibiting signs of sea-level stress, challenging the survival of our ecosystem, as well as our urban infrastructure. Due to climate change South Florida is at high risk of an apocalyptic disaster that will permanently change the geography of the United States. With most of South Florida under sea level, the fear of becoming a modern day Atlantis is turning into a reality. Daniel’s work seeks to respond to Florida’s impending doom in an attempt to romanticize the ephemerality of South Florida’s landscape, as well as address the issues involved with making works to have longevity in a changing climate. Born and raised in Miami-Dade, Daniel’s work serves to further document the ongoing struggle of keeping the Magic City afloat, in an attempt to promote awareness of this issue, and suggest relocation for future generations. Eventually, with the shift in landscape, the works will act as potential relics that expose the future of a young city that lost its magic to climate change.

A lo largo de los siglos los niveles del mar han sido estables para los estándares geológicos, los sistemas naturales desarrollaron una relación íntima con el límite tierra-mar, generando los bellos paisajes que habitamos. Dentro de la historia reciente, la biosfera de la Florida ha estado exhibiendo signos de estrés, desafiando la supervivencia de nuestro ecosistema, así como nuestra infraestructura urbana. Debido al cambio climático Florida está en alto riesgo de un desastre apocalíptico que va permanente cambiar de forma la geografía de los Estados Unidos. Con la mayor parte del sur de la Florida bajo el nivel del mar, el temor de convertirse en un moderno Atlantis se está convirtiendo en una realidad. El trabajo de Daniel pretende dar respuesta a la destrucción inminente de la Florida en un intento de idealizar lo efímero de paisaje del sur de la Florida, así como la dirección de los asuntos involucrados con la fabricación de las obras para tener longevidad en un clima cambiante. Nacido y criado en Miami-Dade, el trabajo de Daniel sirve para documentar la lucha permanente de mantener a flote la ciudad mágica, en un intento de promover el conocimiento de este problema y sugerir reubicación para las generaciones futuras. Con el tiempo, y el cambio en el paisaje, las obras actuarán como posibles reliquias que exponen el futuro de una ciudad joven que perdió su magia con el cambio climático.